Los aceites esenciales ocupan una posición privilegiada en los herbolarios y en la fitoterapia, la disciplina médica que utiliza exclusivamente productos de origen vegetal para prevenir y curar algunas enfermedades. Y también en la industria del perfume, gracias a sus maravillosos aromas naturales. ¿Pero qué son exactamente? Según la Organización Internacional de Normalización, son productos muy aromáticos, no grasos y ligeros obtenidos por la hidrodestilación de alguna materia prima vegetal. ¿Un ejemplo? El aceite esencial del árbol de té.

 

¿Qué es el árbol de té?

No es un ejemplo cualquier. El aceite de árbol de té es, junto al aceite esencial de lavanda, el aceite esencial más famoso que existe. Se obtiene a partir del árbol de té, una especie de arbusto originario de Australia cuyo nombre científico es Melaleuca alternifolia. Los aborígenes australianos ya lo usaban hace milenios para tratar muchas enfermedades diferentes. Después de todo, y como hemos descubierto hace relativamente poco tiempo, el árbol de té posee propiedades muy especiales cuyo consumo moderado –y nunca oral- genera grandes beneficios.

 

Beneficios del árbol de té

En primer lugar, el aceite esencial del árbol de té es un poderoso antiséptico. Es decir, un antimicrobiano que protege nuestras heridas y nuestro organismo de infecciones microbianas. Para aprovechar este beneficio, debe aplicarse mediante vía tópica y diluido en otro aceite, nunca directamente. Más concretamente, la mezcla deberá contener una parte de aceite de árbol de té por cada cinco partes del aceite no esencial. Y es que es muy potente. Tanto que sus efectos antisépticos superan a los de muchos productos farmacéuticos convencionales.

En segundo lugar, y quienes hayan padecido mucho acné probablemente lo sepan, este aceite esencial funciona como una alternativa más natural al clásico peróxido de benzolio utilizado para combatirlo. En estos casos todo cuanto hay que hacer es mezclar dos gotas de esta esencia de árbol de té con dos cucharaditas de un aceite no esencial, de aloe vera o de agua. Se vierte sobre un algodón o sobre la punta del dedo y se aplica con cuidado en las espinillas. Eso sí, debe usarse con moderación. Recomendamos siempre consultar a un médico especialista.

El tercero de los beneficios del árbol de té del que hablaremos hoy será su disminución de la caspa, otro de los problemas estético-médicos más recurrentes. Cuando sea este el objetivo, deberán añadirse unas diez gotas del aceite del árbol del té por cada 250 centímetros cuadrados de champú. Una vez esté todo mezclado, bastará con lavarse el cabello con normalidad, aunque permaneciendo unos cinco minutos sin aclarar para que el aceite del té trabaje sobre nuestro cuero cabelludo y provoque los efectos que estamos buscando.

Por supuesto, hay mucho más. Este maravilloso aceite esencial, extraído del famoso árbol de té, tiene potencial para hacer bastante más por nosotros. Gracias a sus propiedades antisépticas, es muy útil para combatir hongos de los pies, hongos de la piel e infecciones de garganta. También puede ayudarnos contra los piojos y picaduras de insectos. Y para hacer desaparecer las incómodas e inoportunas verrugas. Incluso para desinfectar la casa si lo mezclamos con agua y vinagre. ¿No te vendría bien tener en casa un producto tan sumamente versátil?

 

Peligros del árbol del té

Como hemos visto, las propiedades del árbol de té son magníficas. Pero hay ciertas consideraciones a tener en cuenta cuando lo manipulamos. Por ejemplo, y como ya apuntamos anteriormente, nunca ingerirlo por vía oral. Aunque no lo parezca, este aceite esencial es tóxico para nuestro sistema digestivo, especialmente para el de los niños y los animales. En ese sentido, es importantísimo guardarlo fuera del alcance de estos y solo utilizarlo por vía tópica. Siguiendo estas pautas, el aceite de árbol de té solo traerá beneficios a tu vida.