Muchas personas viven auténticos infiernos durante la adolescencia por culpa del acné. En algunas ocasiones, el acné aparece con tanta virulencia que crea muchas inseguridades en los jóvenes. Después de todo, es un periodo dado a la inseguridad y los complejos. Por suerte para la gran mayoría, la adolescencia termina y arrastra consigo el acné para siempre. No vuelven a verlo jamás. O al menos no con esa intensidad. Sin embargo, algunas personas experimentan el conocido como acné adulto. La pesadilla, esa de granitos y protuberancias, continúa.

Para ayudar a quienes todavía tienen que lidiar con esta especie de regreso a la adolescencia, en este artículo de Heber Farma vamos a explicar en qué consiste, cuáles son sus principales síntomas y qué lo provoca. Y también, por supuesto, cuál es el mejor tratamiento para el acné adulto. Esperamos que arrojando un poco de luz sobre este tema consigamos hacerte la vida un poquito más fácil. Y, recuerda, son muchas las personas adultas que lo sufren. No te sientas solo en esta batalla.

 

Qué es el acné en adultos

De hecho, el 30% de las mujeres y el 7% de los hombres de más de 25 años sufren este problema. Uno que toma el nombre de acné adulto, como ya hemos mencionado, pero también de acné tardío. Aunque la enfermedad no es distinta a la que experimentan los adolescentes, sus características y síntomas sí suelen variar bastante. Para poner un ejemplo, y mientras el acné adolescente se caracteriza por la aparición de pequeños granos, el acné en adultos se caracteriza por una menor cantidad de granos, pero más oquedades en la piel.

Es importante conocer, además, que haber sido tratado de acné durante la juventud no elimina la posibilidad de sufrirlo en la edad adulta. De hecho, mientras que el acné adolescente es completamente normal debido a todo el proceso hormonal que tiene lugar en el organismo, en el caso del acné adulto debe haber una causa o causas específicas que lo provoquen. Identificar esa causa será la clave para darle solución al acné adulto. Pronto nos centraremos en algunas de ellas. Pero antes, veamos cuáles son los síntomas más reconocibles.

 

Síntomas del acné en adultos

Como podréis imaginar, los síntomas del acné adulto varían en función de la intensidad del problema. Hay quien experimenta espinillas, tanto con poros tapados como con poros abiertos. O irregularidades sensibles pequeñas y rojas en la piel. También pueden aparecer granos con pus en la punta, bultos grandes y dolorosos localizados bajo la superficie de la piel e incluso bultos dolorosos y llenos de pus también situados bajo la piel. Esto implica que no solo tiene consecuencias estéticas, sino también acerca de la propia calidad de vida.

Estos síntomas suelen aparecer en el rostro, el pecho, la parte superior de la espalda y los hombros. Es ahí donde debemos prestar atención para comprobar la gravedad del trastorno. En este sentido no existe mucha diferencia con el acné juvenil, que se manifiesta principalmente en esos mismos lugares. Ahora, y llegados a este punto, nos toca profundizar en una de las dos preguntas más importantes en relación al acné adulto: ¿cuáles son sus causas más habituales?

 

Causas del acné en adultos

Hay cuatro grandes causantes del acné adulto. En primer lugar, una producción excesiva de grasa. De ahí que los síntomas se produzcan principalmente en rostro, pecho, espalda y hombres, donde se encuentran la mayor parte de las glándulas sebáceas, las encargadas de producir la grasa. En segundo lugar, la obstrucción de los folículos pilosos con grasa. En tercer lugar, la presencia de bacterias en los poros. Y, en cuarto lugar, una producción del todo excesiva de las hormonas andrógenas, siendo apodado en estos casos como acné adulto hormonal.

Otros factores ambientales como una mala alimentación o un permanente estado de estrés pueden provocar que aparezca este trastorno. ¿Pero cuál es la solución para el acné adulto?

 

Remedios al acné en adultos

El tratamiento para el acné adulto debe ser precisado por un dermatólogo. Esto es así porque, como decíamos, las causas son variadas y en función de ellas podrían aplicarse uno u otro remedio. De todas formas, y para que estés al tanto de qué podría recomendarte tu especialista, lo más habitual son los medicamentos con retinol, los antibióticos orales, las cremas de peróxido de benzolio, los anticonceptivos orales como método para equilibrar las hormonas en las mujeres, el azufre o la exposición al sol. Y, claro está, una vida saludable. Eso nunca falla.