¿Recuerdas que hablamos en detalle de las propiedades del aceite esencial de lavanda para el pelo? Vimos que no tenía beneficios únicamente para el cabello. En realidad es uno de los aceites esenciales más útiles y versátiles con los que contamos en la actualidad. Sin embargo, la lavanda tiene tantas propiedades buenas a las que podemos sacar partido que no solo disponemos de aceite de lavanda. También podemos encontrar en el mercado agua de lavanda. En el artículo de hoy vamos a contarte todo cuanto sabemos de ella.
 
 

Agua de lavanda

Primero de todo, ¿qué es la lavanda? Pues una planta medicinal caracterizada por una enorme cantidad de propiedades beneficiosas para la salud humana. Entre ellas, la lavanda tiene la capacidad de calmar dolores, regenerar células, reducir la inflamación, colaborar en los procesos cicatrizantes e incluso sedar. Es por eso que es empleada en una enorme variedad de dolencias y usos. Como las quemaduras, las heridas, la alergia o simplemente el cuidado natural de las pieles. A veces tomando la forma de agua de lavanda.
 
Además de esas propiedades invisibles, la lavanda cuenta con una propiedad magnífica que la convierte con diferencia en la planta preferida de los amantes de la aromaterapia. Como decíamos, tiene propiedades que calman nuestra mente. Las personas con ansiedad suelen utilizarla mucho para encontrar una mayor paz. La industria cosmética suele utilizarla para fabricar todo tipo de perfumes y aguas de colonia. Y de esta última, el agua de colonia de lavanda, es de la que vamos a hablar a continuación.
 
 

Agua de lavanda para la cara

Del mismo modo que ocurre con el aceite esencial de lavanda, el agua de lavanda proporciona beneficios y ventajas muy variadas. Las propiedades del agua de lavanda son tan maravillosas que actúa como sustancia antirreumática, antiinflamatoria y relejante. Todo en una única agua. Sin olvidar, claro está, sus propiedades como perfume tanto para el cuerpo como para la ropa, la ropa de cama o las toallas. El agua de lavanda nos relaja incluso como perfume en nuestros productos textiles. Por eso es buena tenerla siempre cerquita.
 
Como apuntábamos antes, el agua de lavanda puede usarse directamente sobre el cuerpo. En ese sentido, a las utilidades corporales clásicas se une su utilidad para lavar la cara. El agua de lavanda para la cara aporta a quienes la utilizan para ello una serie de beneficios. Desde limpieza de los poros hasta mayor serenidad, y pasando por una mejor fragancia o un rostro menos marcado por la inflamación. Sin duda, es una aliada de calidad en todo momento. ¡Y lo mejor de todo es que es 100% natural! ¿Quieres hacerla tú mismo?
 
 

Agua floral de lavanda

¿Puedes hacer tu propio agua floral de lavanda? Puedes hacer tu propio agua floral de lavanda. Lo primero que vas a necesitar son las flores de lavanda. Deben ser frescas para que nos proporcionen toda la fragancia que deseamos. Cuando tengas las flores de lavanda deberás cortar las ramas, quitar las flores y colocad esas últimas en una bandeja. Añádele unas gotas de aceite vegetal de oliva o de almendra para que macere. Una gota podría servir, pero lo óptimo son dos o tres. Ahora deberás esperar al menos una horita.
 
Una vez haya pasado la hora introduce las flores maceradas en una bolsita y esta última en una cacerola con agua destilada. Debes dejar que el agua hierva e inmediatamente esperar. Repite este proceso y luego saca la bolsa, colócala en un embudo y golpea la molsa con un mortero. Por supuesto, debes situar un recipiente al otro lado del embudo para que recoja el agua de lavanda casero. Y ya lo tienes. Y hablando de agua, ¿has leído nuestro artículo acerca del agua micelar para la piel? ¡Te encantará!