En artículos anteriores de nuestra sección de elementos de fitoterapia hablamos de una planta con maravillosos beneficios para nuestros cuerpos: la equinácea. Tan maravillosa que resulta sorprendente que la tengamos ahí, en la naturaleza, sin apenas tener que hacer nada. Eso mismo ocurre con nuestra siguiente planta a analizar: la caléndula, más conocida en todo el mundo como la margarita. Aunque existen entre muy diversas variedades a lo largo y ancho del planeta, todos podemos reconocerlas de inmediato. No solo son útiles: además son preciosas.

 

¿Para qué sirve la caléndula?

Es por eso que la pregunta de para qué sirve la caléndula tiene varias respuestas. En primer lugar, esta planta tiene una utilidad ornamental. Como apuntábamos antes, y como todos sabéis, es una planta muy bonita que se deja ver en los jardines, patios y hogares del Mediterráneo. ¿Quién no se ha maravillado al verla alguna vez? Sus intensos colores amarillos son cautivadores. Hasta tal punto que también se utiliza en la confección de ramos de flores y otros elementos florales decorativos.

En segundo lugar, las propiedades de la caléndula permiten, al menos en algunas de sus subespecies, que sea comestible para el ser humano. En concreto, la parte de esta hierba que resulta comestible son los pétalos y las hojas tiernas. Su uso no está muy generalizado, pero en las regiones del Mediterráneo y de Asia Menor podemos encontrarla como elemento alimenticio en todo tipo de ensaladas. También como elemento decorativo en estos platos. Aunque repetimos: no todas las subespecies son comestibles.

En tercer y último lugar, la caléndula también es empleada en el ámbito medicinal y cosmético. Después de todo, y como cualquier otra flor, la caléndula posee sus propios principios activos como mecanismo tanto de defensa como de atracción. Algunos de estos son la mentona, la carvona, el cariofileno, los flavoniodes, los saponósidos, la calendina, los caroteniodes, la calendulina, los tripterpenos alcohólicos o las galactanas. ¿De qué manera son aprovechados por la medicina? Te lo contamos a continuación.

 

Beneficios de la caléndula

Los beneficios de la caléndula son tan amplios que no podríamos recogerlos en un artículo convencional. Pero hoy vamos a mencionar aquellos más significativos. Como, por ejemplo, sus beneficios antiinflamatorios. Es más, a esta planta se le atribuyen uno de los efectos contra la inflamación más potentes de entre las plantas naturales. Por eso se utiliza muy frecuentemente en cremas para rebajar la inflamación provocada en la piel por afecciones muy variadas y en forma de infusión para hacer gárgaras con ella para rebajar la inflamación bucofaríngea.

Otra de las tantas propiedades de la caléndula para la piel es su capacidad cicatrizante. Una capacidad que se debe a la enorme cantidad de flavonoides y carotenos que contiene esta planta. Además, también tiene un gran poder hidratante y calmante, lo que la convierte en una aliada excepcional contra las quemaduras de la piel. Por si fuera poco, también cuenta con una notable habilidad antiséptica, antibacteriana y antiviral, por lo que la hace perfecta a la hora de tratar dichas heridas e impedir una potencial infección.

Por último, y alejándonos de la piel, encontramos también que la caléndula resulta muy efectiva cuando se trata de aliviar problemas digestivos y dolores menstruales. ¿Por qué? Pues porque también es una de esas sustancias conocidas como antiespasmódicas. De nuevo, los responsables de este gran beneficio para nuestro organismo son los flavoniodes, muy presentes en esta planta euroasiática. Como vemos, las propiedades de la caléndula en crema, en jabón, en infusión o en cualquier otro formato son increíbles.