Muchos de vosotros habréis sufrido quemaduras en algún momento de vuestras vidas. Algunas más graves, con necesidad de intervención médica. Y otras más leves. ¿Pero qué son exactamente? Las quemaduras son una clase de lesión que afecta a los tejidos del organismo cuando éste entra en contacto con una fuente de calor demasiado intensa. Aunque también, y es clave saberlo, cuando entramos en contacto con algunas sustancias química, con fuentes eléctricas o con fuentes radioactivas. Existen, asimismo, diversos tipos de quemaduras.

 

Tipos de quemadura en la piel

Las quemaduras humanas son clasificadas médicamente según dos parámetros diferentes. Por un lado, según la profundidad que tengan. En este sentido, encontramos quemaduras de primer grado, que afectan únicamente a la epidermis, la capa más superficial de nuestra piel. La inmensa mayoría de las quemaduras solares pertenecen a este primer grupo. Una buena forma de evitarlas es usando una buena protección solar ajustada para ti, algo que ya explicamos en otro de los artículos de nuestro blog.

También encontramos, inmediatamente por encima en cuanto a la gravedad, las quemaduras de segundo grado. En estos casos, no solo queda afectada la epidermis, sino que también se ve perjudicada la dermis, la capa de la piel que está debajo. Aquí surgen las temibles ampollas y aparece un intenso dolor. Un accidente doméstico que puede provocarlas son tocar una plancha ardiendo o poner la mano en una vitrocerámica encendida, aunque no tienen por qué llegar siempre a ese grado de profundidad.

Por último, encontramos las quemaduras de tercer grado. La herida no queda limitada a la epidermis y la dermis, sino que profundiza aún más hasta llegar a los tejidos inferiores. Paradójicamente, en estas quemaduras no hay dolor, puesto que las mismas terminaciones nerviosas han sido destruidas. Todo esto en cuanto al parámetro de la profundidad. Porque también podemos dividir los tipos de quemaduras según su extensión, para la cual los médicos usan la Regla de los 9, basada en dividir el cuerpo en áreas equivalentes al 9% de la superficie quemada.

Obviamente, cuando las quemaduras son de tercer grado es imprescindible acudir al médico. También en el caso de las quemaduras de segundo grado. ¿Pero qué remedios caseros para quemaduras de primer grado existen? Te lo contamos a continuación. Eso sí, antes de nada deberíamos establecer qué no deberíamos hacer nunca ante una quemadura. Como, por ejemplo, aplicar zumo de limón –error muy extendido-, pasta de dientes o aceite de oliva. No solo no sirven, sino que aumentan la gravedad de la herida, sea por acidez o por presencia de bacterias.

 

¿Cómo tratar una quemadura?

El mejor consejo que aportan los especialistas médicos sobre cómo tratar una quemadura es aplicar frío. Para ello, bastará con introducir la parte del cuerpo quemada en agua fría. De esta manera, no solo conseguimos alivio en relación al dolor, sino que también evitamos una mayor profundización de la herida. Esta acción tan sencilla será lo único que hagamos durante las primeras horas de quemadura. Cuando hayan transcurrido, y la fase más aguda de la misma haya pasado, podremos empezar a pensar en el siguiente remedio para la quemadura.

¿Y cuál es? Pues las pomadas para quemaduras o las cremas hidratantes. Ambas nos ayudarán tanto a calmar el dolor como a acelerar el proceso de sanación. Pero, repetimos, nunca durante las primeras horas de quemado. Los médicos insisten muchísimo en este aspecto. Una vez aplicada la pomada, y si es necesario para proteger del contacto con las bacterias, puede usarse una gasa estéril antiadherente. Por último, y en caso de padecer mucho dolor, podremos recurrir a analgésicos de venta libre para calmarlo un poco.

Y ten muy presente que si la quemadura es muy profunda o muy extensa (incluso aunque no sea muy profunda) hay que acudir al centro de salud u hospital.