Hace unos meses os hablamos de la celulitis. De cómo esta enfermedad metabólica genera muchos complejos, especialmente en las mujeres, que son quienes la sufren especialmente. Y hoy, en este otro artículo, queremos profundizar en esas otras grandes generadoras de complejos conocidas como estrías. Recuerda que, ante todo, ningún cuerpo es perfecto. Las presiones por encajar en un canon poco realista generan sufrimientos sin sentido alguno. Dicho esto, y desde la autoaceptación, es posible dar solución a las estrías. Pero antes, ¿qué son?

 

¿Qué son las estrías?

Las estrías, como todos habréis visto en vosotros mismos o en otras personas, son líneas irregulares en la piel. Aunque en un principio lucen rojizas y delgadas, poco a poco van adquiriendo un aspecto más parecido al de la cicatriz, con pequeños surcos incluidos. ¿Dónde suelen aparecer? Pues principalmente en las caderas, los muslos, los glúteos, las mamas y el abdomen. Hay, además, dos tipos de estrías. Por un lado, la estría de distención, cuyo origen es el estiramiento de la piel. Por otro, las estrías purpúreas típicas del Síndrome de Cushing.

En este artículo nos centraremos en las primeras estrías, las más comunes. Y antes de intentar averiguar cuáles son los mejores remedios contra ellas, necesitamos ahondar en las causas que las provocan. O, en realidad, en la gran causa que las provoca, pues hay una predominante. Una que, si habéis estado atentos, ya hemos apuntado en este post. Pero no te preocupes: en el siguiente apartado vamos a explicarlo de manera mucho más detallada para que no queden dudas ningunas.

 

¿Por qué salen las estrías?

La piel humana contiene fibras de elastina (una proteína con funciones estructurales que confiere elasticidad a los tejidos) y de colágeno (una proteína con funciones estructurales que confiere resistencia a los tejidos). Estas fibras pueden sufrir, por diferentes factores, una rotura. Una rotura que provoca, lo habéis adivinado, unas líneas en la piel llamadas estrías. No importan los diferentes tipos de piel que existan. Ante cambios de volumen muy bruscos, la piel se estira y estira hasta que no puede más y termina por romperse.

Partiendo de esto, podemos afirmar que las principales causas de la aparición de estrías son el embarazo, todos los cambios drásticos de tamaño corporal, el sobrepeso e incluso la adolescencia cuando se producen un cambio de tamaño muy repentino e intenso. Dicho esto, también debemos considerar la predisposición genética, ya que las personas con familiares que han experimentado estrías tienen más probabilidades de sufrirlas también. Y en cuanto a cómo quitar las estrías, vamos a darte también unos cuantos consejos muy útiles.

 

Cómo eliminar las estrías: los mejores tratamientos

Antes de nada, debes tener en cuenta que en muchos casos el mejor tratamiento para las estrías es el propio paso del tiempo. Para acelerar este proceso, conviene mantenerse siempre muy hidratado. Tanto bebiendo toda el agua que podamos como hidratando nuestra piel con cremas hidratantes. Del mismo modo, aplicar aceite de oliva caliente sobre las estrías potenciará la circulación, lo cual resulta fundamental. De hecho, existen productos que combinan aceites con elementos hidratantes y específicos antiestrías para combatirlas.

 

Soluciones para las estrías

De todas formas, y al margen de cómo eliminar las estrías, conviene mejor conocer cómo prevenirlas. De esta manera no tendremos que invertir tanto tiempo y dinero en luchar contra ellas. Y si bien algunas causas resultan incontrolables, como el estiramiento de la piel propio del embarazo, hay otras que sí. En este sentido, debemos llevar una vida saludable para evitar el sobrepeso, así como los cambios repentinos de peso fruto de esas dietas milagro con efecto rebote. El deporte también es esencial. Y el uso diario de cremas antiestrías de prevención.

Dicho todo esto, y si no encuentras manera de deshacerte de estrías ya presentes, solo queda aceptarlas o usar remedios más extremos como la cirugía estética. Sea lo que sea, hazlo siempre desde el amor propio y nunca desde la inseguridad provocada por los patrones de belleza preestablecidos.