Hoy en día todo el mundo sabe qué es un cosmético. Estamos acostumbrados a encontrar numerosos centros de estética y tutoriales de maquillaje cada vez que salimos a la calle o visitamos Internet. Sin embargo, el cuidado por el aspecto estético no es nada novedoso. De hecho, existen numerosas pruebas de que las civilizaciones más antiguas ya utilizaban todo tipo de adornos, accesorios e, incluso, maquillaje. Lo que esta muy claro es que, aunque los cosméticos tengan una larga historia, los cánones de belleza y el uso que se les da han cambiado mucho a lo largo de la historia. Sin embargo, es sorprendente comprobar la gran cantidad de similitudes que compartimos con nuestros ancestros. Por esta razón, hoy daremos un buen repaso a la historia de los cosméticos.

Historia de la cosmética

Aunque resulte realmente increíble, podemos empezar a hablar de maquillaje remontándonos a la mismísima prehistoria.  Los primeros seres humanos ya adornaban su piel para ciertos rituales. Sin embargo, el momento que podemos marcar como el inicio de los cosméticos posiblemente se encuentre en la civilización egipcia.

En sus representaciones tanto pictóricas como a través de las figuras esculpidas podemos comprobar su utilización de maquillaje para cumplir con unos cánones bastante similares a los actuales. Si analizamos el famoso Busto de Nefertiti, observaremos gracias a su policromado como su tez se muestra bronceada, los labios son carnosos y están bien delineados, sus cejas están cuidadas e, incluso… ¡utiliza eyeliner y sombra de ojos! . Sin embargo, lo más representativo de esta cultura, es su utilización de tónicos que eliminaban el mal olor. Digamos que se trataba de un prototipo arcaico de los desodorantes.

Cuando Alejandro Magno comienza a conquistar un lugar tras otro, muchos aspectos de la cultura egipcia traspasan las fronteras. Una de las novedades más populares fue la de la cosmética. Tanto hombres como mujeres estaban hipnotizados con las maravillas del maquillaje. Espolvoreaban incluso oro blanco en el rostro. Todos querían lucir deslumbrantes. De esta forma, comenzó la industria de la cosmética. Se llevaban estilos un tanto recargados e histriónicos, pero todos estaban encantados con su maquillaje.

Sin embargo, no duró demasiado su auge. Con la llegada de la Edad Media, los cánones volvieron a cambiar. En esta época el maquillaje se consideraba indigno e incluso ofensivo. El catolicismo trato de erradicar todos los productos que trataran de embellecer nuestra piel, pero, sin embargo, daban prioridad al cuidado del cabello.

Evolución de la cosmética

El Renacimiento trajo con él el gusto por lo clásico en todos los sentidos. Se recuperaron estilos más tradicionales, relacionados con la cultura Griega. ¿Recordáis a Alejandro Magno y sus conquistas? Pues gracias a que la civilización griega se había visto influenciada por la egipcia, durante los siglos XV y XVI se expandió de nuevo el gusto por el maquillaje. Con el descubrimiento de América, nuevos productos nos permiten desarrollar cosmética novedosa. El estilo se vuelve recargado de nuevo, siendo un imprescindible para la corte inglesa y francesa, sobre todo.

¿Qué os tenemos dicho? Los cánones de belleza cambian con frecuencia. De esta forma, a partir del siglo XIX se pone de moda el maquillaje natural. Poco a poco se van normalizando y su uso no se ve reducido únicamente a los señores de una clase superior. Francia se convierte en uno de los mayores exponentes de la industria cosmética. Así se crean nuevos productos que comienzan a comercializarse a nivel internacional.

Así es como la evolución de los cosméticos nos ha llevado hasta su utilización en la actualidad. La industria del cine, el auge de la moda y la fotografía han propiciado también tanto el desarrollo del maquillaje como los modelos de belleza implantados en cada época. Hoy en día la cosmética forma parte de nuestras vidas y raro es encontrar a una persona particular que tenga, por ejemplo, maquillaje de ojos.

Cdaa vez existen más productos de cosmética cuidadosos con nuestra piel. En los últimos años, se ha desarrollado el gusto y la concienciación por los cosméticos naturales. Estos resultan beneficiosos para nuestra piel y resultan menos dañinos para el medio y para nuestra salud. Cada vez nos preocupamos más por ayudar a nuestro planeta y desarrollar acciones que resulten saludables para nuestro ambiente. Por eso los productos naturales son una opción excelente para conseguir los mejores resultados estéticos sin consecuencias negativas.