El karité, conocido científicamente como vitellaria paradoxa, es un árbol de las sabanas del oeste africano. Pero es, al mismo tiempo, mucho más que un simple árbol. Es más, de las nueces que proporciona este árbol esencial para la cultura africana surge un producto verdaderamente singular con unas propiedades cosméticas geniales: la manteca de karité. Hasta tal punto que muchas poblaciones del África Occidental, como Burkina Faso, llevan utilizándola desde hace muchísimos siglos. Síguenos porque vamos a detallar todos sus beneficios.

 

¿Para qué sirve la manteca de karité?

Las propiedades de la manteca de karité son muy extensas. Gracias a su composición, muy rica en minerales y vitaminas esenciales para nuestro organismo, actúa sobre determinadas áreas de nuestro cuerpo con grandes resultados. Así, encontramos que la manteca de karité funciona realmente bien como regenerador de partes de la piel dañadas por quemaduras y cicatrices. Esto se debe, principalmente, a su alto contenido en vitamina A, D y E, además de en ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6. Sustancias que nuestro cuerpo necesita.

Pero los beneficios de la manteca de karité no terminan ahí. También funciona como antiinflamatorio, motivo por el cual suele emplearse para combatir la artritis y el reumatismo. Además, y por esos efectos regeneradores de los que hablamos antes, también tiene poderosas propiedades antienvejecimiento. Y es un excelente, aunque parezca extraño, descongestionante nasal. Para disfrutar de esta propiedad de la manteca de karité bastará con aplicar un poquito en la parte inferior de las fosas nasales. Ideal para los molestos resfriados del invierno.

¿Avisamos ya de que las propiedades de la manteca de karité son muy extensas? Lo hicimos. Y es que no termina ahí la cosa. También puede utilizarse para mejorar el brillo y la resistencia de las uñas. Y para utilizarlo durante sesiones de masajes. Incluso con usos culinarios. Después de todo, no deja de ser una mantequilla comestible. Y bien rica. Ya hemos resuelto para qué sirve la manteca de karité. O al menos parcialmente. Porque ahora nos disponemos a hablaros sobre las utilidades y beneficios que tiene este producto para nuestra cara.

 

Manteca de karité para la cara

La cara es una de las zonas de nuestro cuerpo que más cuidado requiere. También una de las que más esfuerzos generan en nosotros dada su relevancia. Es nuestra zona más visible. En ese sentido, la manteca de karité pura puede ayudarnos muchos. Y decimos “pura” porque solo las versiones naturales contienen los ingredientes que necesita la manteca para ser realmente efectiva en cuanto hemos dicho. La manteca de karité refinada, por otro lado, no solo carece de algunas propiedades originales, sino que también cuenta con añadidos nada naturales.

Así que quedémonos con el karité puro. Porque este tiene maneras muy efectivas de echarnos una mano con el cuidado de nuestra cara. Por ejemplo, hidratándola. Gracias a sus ácidos grasos esenciales, la manteca de karité proporciona salud y elasticidad a la piel de nuestras caras. Además, hablamos de un producto comedogénico que no obstruye los poros de la piel. En ese sentido, el karité resulta recomendable para todos los tipos de pieles, incluidas las pieles mixtas o las pieles grasientas. Es un producto bastante democrático. Y eso se agradece.

Aunque hay más beneficios del uso de la manteca de karité para la cara. Como la protección solar, importante para salvaguardar nuestra piel facial de los rayos ultravioletas. O como protector y reparador labial, muy útil en los meses más fríos del año. E incluso para combatir zonas irritadas de la piel. Como ves, la manteca de karité es una sustancia súper versátil que puede ayudarnos de multitud de maneras. Tener una terrina por casa, siempre que sea pura, es tener un remedio para casi todo. Así que, ¿a qué estás esperando?