Las mascarillas son productos verdaderamente útiles para cuidar la piel de nuestras caras. Todos sabemos la delicadeza especial de esta zona de nuestro cuerpo, así que una ayudita extra nunca viene mal, ¿verdad? En realidad, también es la parte más importante estéticamente. La primera impresión. Por eso ya te contamos en otro post todo acerca de la mascarilla de pepino para las ojeras. En el artículo de hoy queremos decirte todo lo que puede decirse de la mascarilla de carbón activado, también conocida como mascarilla negra.
 
 

Mascarilla facial negra

Existen muchos tratamientos cosméticos que, aunque aterrizan recientemente en nuestras vidas, realmente son bastante antiguos. Es el caso de la mascarilla de carbón activado. Es cierto que en España y en muchos otros países occidentales hemos comenzado a utilizarla ahora, pero en muchos países asiáticos la emplean desde hace mucho más tiempo. En concreto, este tratamiento a base de carbón activado se utiliza para que nuestra piel facial se libre de muchas de las toxinas e impurezas que acumula con el tiempo.
 
Su eficiencia en el perfeccionamiento de la piel facial es tan amplia que muchos fabricantes ya producen un sinfín de productos cosméticos de mascarilla de carbón. Cada uno con su propia fórmula y, por tanto, con sus propias particularidades. Así, podemos encontrar las mascarillas negras diseñadas para las pieles grasas, las mascarillas negras mezcladas con pepino para una doble acción o las mascarillas negras para pieles secas y sensibles. Vaya, que no tenemos excusa. Especialmente cuando descubrimos sus grandes beneficios.
 
 

Beneficios de la mascarilla de carbón

El principal beneficio que nos aporta la mascarilla facial negra es la eliminación de toxinas y puntos negros. En ese sentido existen productos cosméticos tan productivos como este. Su truco se encuentra en que hace una limpieza profunda de la propia epidermis. Pero este beneficio trae consigo muchos otros beneficios de manera indirecta. Por ejemplo, la eliminación de las toxinas acumuladas en nuestra epidermis favorece que la bacteria responsable del acné, Cubtibacterium acnes, no prolifere en la misma.
 
Como consecuencia de todo esto disfrutamos de otro gran beneficio: una piel mucho más rejuvenecida. Las propiedades de una piel saludable como la tersura, la suavidad o el brillo aparecen más fácilmente gracias al empleo de la mascarilla negra para la cara. Tal vez te estés preguntando ahora que por qué aporta brillo. La respuesta se encuentra en sus propiedades exfoliantes. Beneficios adicionales que convierten la mascarilla de carbón activado en un tratamiento fantástico. ¿Pero cómo aplicarla correctamente?
 
 

Mascarilla negra para la cara

Como decíamos, la mascarilla negra es un tratamiento integral para nuestra piel facial. Pero debemos saber cómo aplicarla de manera adecuada. De ese modo conseguiremos aprovechar todas sus propiedades. Y en ese sentido, lo primero que tenemos que hacer es proceder con una correcta limpieza del cutis. Tanto lavar como secar bien nuestra cara será fundamental para que la mascarilla de carbón activado sea asimilada por nuestra piel facial. ¡No descuides este paso! Es mucho más importante de lo que parece.
 
¿La has lavado y secado? Pues ahora aplica una capa de mascarilla facial negra en la conocida como zona T. Refiere a una T marcada por la nariz, la frente y el mentón. Tendrás que esperar entre unos veinte y treinta minutos para que se seque. Cuando lo haya hecho, solo tendrás que aclarar los residuos con agua templada hasta eliminarla por completo de tu rostro. Recuerda que los efectos no son inmediatos. Aplíca la mascarilla dos veces por semana y pronto verás resultados. Ah, y de regalo una mascarilla para cabello seco.