En un lado del cuadrilátero, las durezas de los pies. También conocidas como hiperqueratosis, consisten en un engrosamiento de la capa más superficial de la piel. ¿La causa? Un aumento de las células muertas provocado en la mayoría de casos por una mayor presión en los pies, por un roce constante contra los zapatos o por una mala pisada. También por la deshidratación, un factor escondido tras la inmensa mayoría de los problemas que puede presentar ese gigantesco órgano llamado piel. Por supuesto, las durezas son muy molestas e incluso dolorosas.

En el otro lado del cuadrilátero tenemos a la piedra pómez natural. Más conocida como pumita, se trata de una roca ígnea volcánica caracterizada por los pequeños espacios que tiene en su interior. Su recolección se produce en tres lugares muy especiales de nuestro planeta como son la región de Pozzuoli, en Italia, cerca de los volcanes de Nicaragua y en las canteras de arena del estado mexicano de Jalisco. En esos rincones las extraemos los seres humanos para darles un uso muy concreto. Lo han adivinado: combatir las durezas de los pies o hiperqueratosis.

 

¿Para qué sirve la piedra pómez?

La piedra pómez tiene muchas utilidades humanas. Se emplea, por ejemplo, como abrasivo en muchos productos como limpiacristales, gomas de borrar o jeans gastados, precisamente para conseguir ese efecto. También, pero en porciones muy pequeñitas, en algunos dentífricos para darles mayor poder abrasador. Del mismo modo, son utilizadas también para lustrar muebles, para fabricar morteros y para diseñar artesanías. Sin embargo, su uso más popular, como ya hemos ido anticipando, es para quitar durezas de los pies. Sí, por increíble que parezca.

Esta utilidad viene justificada por las propiedades de la propia piedra. Después de todo, es una piedra bastante porosa y bastante seca, por lo que funciona de una manera muy similar a la que lo haría una lija. Aunque, eso sí, mucho menos agresiva que esta. No obstante, y en cuanto a cosmética, solo piedra pómez y pies van de la mano. A lo sumo, y con mucho cuidado, también los codos. En el resto del cuerpo es preferible no utilizarla puesto que, aun siendo más suave que una lija, puede dañar nuestra piel en zonas más sensibles que la de las plantas.

¿Tienes durezas en los pies? ¿Te hemos convencido de que la piedra pómez es el método más natural y eficaz de acabar con ellas? Bien, pues entonces lo único que debes estar preguntándote en este momento es cómo usar la piedra pómez correctamente sobre nuestras plantas de los pies. Eso es lo que vamos a ver a continuación. Si sigues nuestros consejos, verás cómo notarás los cambios en el mismo momento en que vuelvas a ponerte algún calzado en el pie. Así de poderosos son sus efectos.

 

¿Cómo usar la piedra pómez?

Vayamos por pasos. Lo primero que debemos hacer antes de nada es lavarnos los pies. Pero lavarlos con mucha intención y en profundidad. Una buena manera de hacerlo es poniéndolos en remojo en agua templada y dando una capa de jabón líquido neutro. Deja que parte del jabón caiga y, con parte de él todavía sobre tu pie, comienza a frotar suavemente la piedra pómez por aquellas partes del pie donde tengas las durezas. El hecho de mantener jabón en los pies tiene una lógica: evitar la sequedad, sobre la cual la piedra podría producir daños.

Así que, si los pies pierden todo el jabón, aplícales una nueva capa del mismo. Permanece así, frotando con mucha suavidad durante un buen rato. Sécate entonces los pies y comprobarás como la zona está mucho más suave que antes. El efecto se irá volviendo más permanente si repites este procedimiento unas dos o tres veces semanales. Ya sabes cómo usar la piedra pómez. ¿Quieres saber más sobre otros productos de cosmética natural? Échale un ojo a nuestro artículo sobre la piedra de alumbre como desodorante.