Hay determinados productos químicos tan versátiles que podemos encontrarlos en industrias tan sumamente dispares como la industria alimenticia y la industria automotriz. En esas ocasiones, cuando nos enteramos de la utilización simultánea de una sustancia en áreas tan aparentemente contradictorias, solemos recelar un poquito. ¿Debería estar comiendo esto? Y eso es lo que ocurre, precisamente, con la cada vez más y más famosa cera de carnauba. Echemos un vistazo a su origen, su composición y sus casi infinitas aplicaciones comerciales.

 

¿Qué es la cera de carnauba?

Comencemos con lo más básico: ¿qué es la cera de carnauba? Pues como su propio nombre indica, es una cera, lo que implica que se trata de una sustancia sólida insoluble en agua y de estructura muy maleable. En concreto, la cerca de carnauba proviene de las hojas de una palma típica de América del Sur conocida científicamente como Copernicia prunifera. Aunque, cuando decimos América del Sur, en realidad nos referimos a Brasil. Y mucho más específicamente, a las regiones norteñas del gran país sudamericano. Ellos son los grandes exportadores.

En cuanto a la fórmula química de la cera de carnauba, posee principalmente ésteres de ácidos grasos en una proporción de alrededor del 80%. También incorpora, de manera menos cuantiosa, alcoholes grasos en un 10 o 15%, ácidos en una proporción de entre el 3 y el 6% e hidrocarbonos en una cantidad de entre el 1 y el 3%. Como hemos mencionado en muchos otros artículos, los ácidos grasos pueden tener muchísimas utilidades. En el caso de la cerca de carnauba, contiene principalmente dioles esterificados grasos y ácidos grasos hidroxilados.

 

Aplicaciones de la carnauba en cosmética

Ya lo apuntábamos al principio de este artículo: la cera de carnauba tiene tantísima versatilidad que resulta casi absurdo preguntarse qué utilidad tiene la cerca de carnauba. En realidad, casi sería mejor preguntarnos qué utilidades no posee dicho producto. Porque sus propiedades son tan vastas que podemos encontrarlos en todos los sectores que podamos imaginar. Y no solo por los beneficios que puede proporcionar de manera aislada, sino además por su inigualable capacidad para combinarse con otras ceras y desarrollar nuevas funcionalidades.

En ese aspecto, podemos encontrar la cera de carnauba en alimentos de toda clase. Por ejemplo, en chocolates, en confitería o en la elaboración de chicles. También podemos encontrarla, como insinuamos al inicio del post, en la industria automotriz. En concreto, es utilizada para proteger la lámina exterior de los automóviles. Además, la cera de carnauba también podemos hallarla en la industria hospitalaria para encerar los suelos, en la industria textil, en la industria farmacéutica e incluso en la industria cosmética en el desarrollo de muchos productos.

 

Carnauba líquida

La cera de carnauba es comercializada en dos formatos diferentes. Por un lado, podemos encontrarla como cera de carnauba líquida. Normalmente, cuando se encuentra en ese estado es porque está dedicada a utilidades y funcionalidades ajenas al consumo humano. Por ejemplo, y muy especialmente, para el encerado de los coches, para el encerado de los suelos de los hospitales o para el encerado del calzado. Pueden encontrarse modelos de cera de carnauba líquida con dosificadores o sin dosificadores. De nuevo, según la utilidad final que persigan.

 

Carnauba en escamas

Por otro lado, podemos encontrar la cera de carnauba en escamas. A diferencia de la cera de carnauba líquida, este otro formato suele estar más enfocado al consumo humano. Tanto a la alimentación como a la cosmética o la farmacología. Sea como sea, una cosa queda muy clara: la cera de carnauba es un producto muy polivalente y eficaz frente a infinidad de situaciones. En cosmética, concretamente, suele utilizarse para proporcionarle brillo a las barras de labios, para aumentar la capacidad de dar brillo de los champús o para cremas hidratantes. Un elemento muy útil para la cosmética natural.