El acné es una las enfermedades de la piel más comunes. También una de las que provoca más problemas en la vida de las personas. Especialmente cuando se presentan con virulencia y dan lugar a toda clase de inseguridades. Como ya vimos en nuestros dos artículos dedicados a esta patología titulados Acné juvenil, remedios y tratamientos y Acné en adultos: causas, síntomas y remedios, existen distintas manera de abordarla. En última instancia, debe ser un dermatólogo quien estudie cada caso y determine el mejor tratamiento. Uno podrían ser los retinoides.
 
 

¿Qué son los retinoides?

Los retinoides tópicos son compuestos químicos vinculados químicamente a la famosa vitamina A que tan bien conocemos. Aunque su descubrimiento es relativamente reciente, los retinoides han penetrado con fuerza en diferentes campos de la medicina y de la estética. ¿Las razones? Tienen muchísimas funciones importantes en nuestro organismo. En concreto, participan de un modo esencial en la salud visual, en la regulación del desarrollo y diferenciación celular, en las funciones inmunes de nuestro cuerpo o en el crecimiento óseo.
 
Esta es la razón de que los retinoides cuenten con la aprobación unánime tanto de los médicos como de los dermatólogos y demás profesionales de la belleza. Al fin y al cabo, pueden ser de gran ayuda frente a multitud de problemas estéticos y de la salud. Uno de ellos, que ya hemos mencionado en el apartado anterior, es frente al acné. Y es que retinoides y acné conforman un tándem inseparable en muchos casos. A continuación veremos por qué resultan tan eficientes a la hora de ayudarnos a combatir los síntomas del acné.
 
 

Efectos de los retinoides tópicos

Como decíamos, los retinoides tópicos para acné pueden ser aliados muy poderosos contra esa patología tan extendida conocida como acné. Una que afecta a más del 80% de adolescentes y también a muchos adultos. ¿Pero por qué? Pues para empezar porque impiden que el sebo que genera nuestro organismo en exceso quede confinado en el interior de nuestros poros. Eso es esencial dado que dicha obstrucción de los poros es la principal responsable de la proliferación del acné. En ese sentido, los retinoides pueden echarnos una mano.
 
Pero no solo eso. Además de impedir la acumulación de sebo, causante de la proliferación de la bacteria responsable del acné, Cutibacterium acnes, los retinoides para acné también cumplen con otras funciones. Y lo hacen gracias a la presencia de queratolíticos en su composición. Esos componentes funcionan como exfoliantes naturales. ¿Qué significa eso? Pues que eliminan las células muertas de nuestra piel. Esto es importante porque estas también son responsables del bloqueo de los poros. Los retinoides nos defienden desde varios frentes.
 
 

Retinoides tópicos y acné

Por todo lo anterior, el ácido retinoico del retinol es empleado con bastante frecuencia como un enemigo del acné. Por supuesto, su grado de eficacia depende de múltiples factores ajenos a la misma molécula. Como el grado de infectación del paciente concreto o las causas que generan en dicho paciente la aparición del acné. Por todo ello, siempre lo apuntamos, nuestros consejos van enfocados a proporcionarte información general. Para seleccionar un tratamiento concreto hay que acudir a los especialistas de la dermatología.
 
Además, los retinoides tópicos pueden generar efectos secundarios en muchos casos. Algunos como la irritación cutánea, el eritema, la descamación, el dolor y calor local, los cambios en la coloración de la piel, la sensación de quemazón, el prurito o la dermatisis de contacto. Aunque, por supuesto, no se dan en todos los casos. Si tienes acné, visita a un profesional para que sea capaz de estudiar tu caso en profundidad. El acné tiene solución.