Cuando se produce un exceso de sebo en la cara notamos la piel más brillante, sobre todo en la frente y la nariz. Además, en estos casos, la dermis se vuelve más propensa a las imperfecciones y el maquillaje aguantará poco tiempo. Convivir con esta clase de problemas puede ser un verdadero fastidio. Aunque existen muchos remedios y productos para eliminar el exceso de grasa en la cara, lo más recomendable es conocer las casusas.

Conociendo los factores que propician esta clase de piel, podremos intentar evitarlos. Además, nos servirá para conocer el tratamiento más efectivo en cada caso. Cuidar nuestra piel es la única forma de asegurar que luzca sana y radiante. Para ello, debemos asegurar una limpieza facial diaria y eficaz. Existen productos específicos para cada clase de piel, además de unas rutinas de limpieza que asegurarán los mejores resultados.

Cuando vives con esta situación, debes asegurar unos correctos hábitos que permitan a tu piel refrescarse y evitar los poros abiertos. Además, debes utilizar productos específicos para cada clase de piel. Es una situación complicada porque el exceso de grasa en la cara afecta tanto a la parte estética como a la salud de la dermis y la epidermis. Existen una gran cantidad de casusas de la piel grasa, pero hoy repasamos algunas de las más frecuentes.

Causas de la piel grasa:

 

Causas genéticas:

Todos los aspectos de nuestro organismo están determinados en cierta medida por la genética. La piel no es una excepción. Son las hormonas las que controlan los niveles de secreción sebácea, o sea de grasa. Como reaccionan estas glándulas antes las hormonas depende de nuestros genes. Por lo tanto, es nuestra constitución genérica la que determina la cantidad de sebo que vamos a producir. Estas características suelen ser hereditarias, por lo que podemos comprobar si nuestros padres o abuelos también tienen esta clase de piel. Para solucionarlo, debemos crear una rutina de cuidados con la que aseguremos mantener unos niveles aceptables.

Causada por el estrés:

Es una realidad. Las personas que están estresadas sudan más que aquellas que están relajadas. Aunque los expertos aún no han determinado la razón de este comportamiento, existen diversas teorías. Por una parte, se cree que puede estar relacionado con técnicas naturales de defensa. Algunos animales segregan determinados olores o sustancias en situaciones de peligro o agobio. De esta forma, los hombres primitivos podrían haber escapado más fácilmente de otros depredadores al sudar, ya que se escurrirían y sería difícil sujetarles. Por otro lado, hay estudios que defienden que se trata de una relación directa entre nuestras emociones y nuestra salud física, afectando una a la otra. Lo que esta claro es que, si nuestro nivel de estrés es alto, tenderemos a desarrollar una piel mucho más grasa.

Cambios hormonales:

¿Bendita pubertad? No creo que nadie recuerde esta época como una de las más maravillosas de su vida. Se sufren una gran cantidad de cambios hormonales que nos afectan en una gran cantidad de ámbitos. Uno de ellos es en el nivel de andrógenos, las hormonas que señalan la maduración de las glándulas sebáceas.  Medida que estas glándulas maduran, aumenta la producción de grasa.  Por eso es habitual sufrir acné en la adolescencia.

Causas ambientales:

 Todo lo que nos rodea nos afecta. El tiempo y las condiciones atmosféricas pueden cambiar diferentes aspectos de nuestro cuerpo. La piel es uno de ellos. Cuando nos encontramos en un ambiente con exceso de humedad, nuestra piel suda. Esto hace que se vuelva mucho más grasienta.

La dieta:

Nuestra comida afecta a nuestra piel. El consumo de azucares añadidos, harina refinada o exceso de sal son casusas de tener la cara grasosa. De esta forma, controlando tus hábitos alimenticios, también podrás gestionar los niveles de sebo en tu rostro.